Por : Jenny Ramírez Barrera
Enamorarte – Acompañante de Duelo
@enamorarte.jennyrb
enamorarte.jennyrb@gmail.com
Cuando nos encontramos “heridos”, busquemos refugiarnos en la soledad. El duelo (ya sea por el fallecimiento de un ser querido o por una pérdida significativa), manifiesta mucho más esta condición en la que queremos estar solos o aislados de las personas, del ruido, de la sociedad, etc.
Lo que menciono antes, usualmente, lo encontramos como una explicación en libros, podcast, terapias, sesiones de acompañamiento, etc. Sin embargo, en esta ocasión lo abordo, no desde ese enfoque, sino desde mi vivencia personal. Hago parte del grupo denominado “Sobrevivientes de Muerte por Suicidio”, ya que el 31 de julio de 2023, me correspondió afrontar el suicidio de mi hijo Brandon, de 29 años. (Aclaro que yo prefiero reconocerme como “Renaciente”, porque eso fue lo que me ocurrió, luego de este suceso). Atravesar este tipo de duelo es complejo, ya que al dolor normal de todo duelo, se une el estigma social asociado a este fenómeno.
Aclarado esto, retomo que nuestra vivencia de estar en soledad fue así. (Cuando digo nuestra, me refiero a mi esposo, a mi hijo Hamilton, hermano gemelo de Brandon y a mí). Nosotros queríamos, más que querer, necesitábamos estar alejados de las personas, de las redes sociales, del ruido; apenas si teníamos contacto con nuestros familiares (papás, hermanos, cuñados, sobrinos, etc.)
Desde mi vivencia, entiendo y agradezco enormemente el esfuerzo que nuestros familiares y amigos cercanos realizaban por intentar estar ahí. Sin embargo, desde mi experiencia, considero que, por lo menos los primeros meses, es muy importante esta soledad.
Ahora bien, luego de avanzar por el camino del duelo, de formarme a través de la metodología de Las 15 Tareas del Duelo y de integrar a mi camino muchos más enfoques y aprendizajes (espirituales, sicológicos, holísticos), la invitación que hago en los acompañamientos y talleres de duelo que realizo, es a ahondar un poco el concepto de estos estados: Desolación, Soledad, Solitud, ya que al entenderlos un poco más, nos ayudan a decidir la manera en la que queremos estar solos y, sobre todo, nos amplía el espectro de qué podemos hacer en nuestros momentos de soledad y , por esta razón, quiero compartirlos hoy con los lectores. Me he apoyado en la IA para ser más precisa en la construcción de las siguientes definiciones:
Desolación: Describe un estado de profunda tristeza, angustia y vacío. Implica una pérdida significativa, ya sea la muerte de un ser querido, la ruina de un lugar o la pérdida de esperanza. La desolación se caracteriza por un sentimiento intenso de abandono y desesperanza.
Soledad: Se refiere al estado de estar solo/a, sin la compañía de otras personas. Si bien puede ser una elección personal y a veces incluso deseable, a menudo se asocia con un sentimiento de aislamiento, tristeza y falta de conexión social. La soledad puede ser física o emocional, sintiéndose solo/a, incluso en medio de una multitud.
Solitud: Se refiere al estado de estar solo/a de manera voluntaria y con una connotación positiva. Implica un retiro del bullicio del mundo exterior para la reflexión, la introspección, la creatividad o el descanso. La solitud se busca activamente y se experimenta como un espacio enriquecedor y revitalizante.
Podríamos decir entonces que la soledad describe un estado, la desolación describe un sentimiento intenso de vacío tras una pérdida y la solitud, describe un estado elegido de aislamiento con connotaciones positivas.
Cada uno de los 3 estados nos permite vivir experiencias diferentes, como por ejemplo:
Desolación: Angustia, tristeza intensa, vacío emocional.
Soledad: Aislamiento, a veces tristeza, neutralidad.
Solitud: Paz, reflexión, conexión interna, bienestar.
En nuestro proceso de duelo está bien si pasamos por los 3 estados. De hecho, creo que es lo más normal que nos suceda. No pretendo sugerirles entonces que enmascaren el dolor, porque lo he sabido, de primera mano, que tenemos que vivirlo, llorarlo, atravesarlo para poder abrazarlo y evolucionarlo. Lo que sí les invito es a elegir cuánto espacio le damos al dolor y cuánto a la esperanza. Cuando decidimos estar en solitud, nos abrimos a nuevos sentires, conocimientos, experiencias y vibraciones energéticas que van aportando bastante a nuestro proceso y a darle cabida al amor que sigue presente entre nosotros y nuestros amados seres trascendidos.
Esta ha sido mi experiencia y me ha permitido entender que mi hijo sigue con nosotros, ahora desde la dimensión del amor; que ese amor es tan grande, que lo podemos multiplicar a través del acompañamiento que podemos dar a otras personas que están empezando a vivir esta amarga experiencia. Por eso decidí, decidimos, porque estoy segura que él estuvo presente en esa decisión, escoger el nombre de Enamorarte para darle vida a este espacio y a las redes donde entregamos mensajes que ayuden al proceso de duelo. Mi hijo era clarinetista, el arte estuvo siempre presente en su vida, así que en honor a su amor y a su arte, los espero con todo mi corazón en nuestras redes, donde escucharán mucho esta frase: “Quedar en amor es todo un arte, por eso te invito a Enamorarte”.
Con mucho amor,
Jenny Ramírez Barrera
Enamorarte – Acompañante de Duelo
Bogotá – Colombia
Contacto: +5731125475554
Redes sociales: enamorarte.jennyrb en Facebook, Instagram y TikTok
