La soledad en el duelo por un animal

Por María Guerrero
animaldeathcafe@gmail.com
@animaldeathcafe
YouTube Integrando el duelo animal

El duelo que sentimos por la muerte de un animal, es un tipo de duelo “privado de derechos”. Así definió el Dr. Kenneth J. Doka, experto en duelo, aquel dolor que no recibe validación social. En 1980, mientras impartía una clase, observó cómo varias personas compartían una experiencia común: habían vivido una pérdida significativa, pero nadie a su alrededor entendía por qué estaban en duelo. La expresión duelo “privado de derechos” se usa, desde entonces, para describir el duelo que se vive en silencio, sin permiso social para expresarlo, sin reconocimiento público ni apoyo social. Y, tristemente, es lo que ocurre con demasiada frecuencia cuando perdemos a un animal querido.

Todos los seres humanos somos, en mayor o menor medida, sociales por naturaleza. Necesitamos compartir nuestras vivencias con el entorno que elegimos y que nuestro entorno las comparta con nosotros. Así, queremos y nos sentimos queridos, somos útiles para los demás y nos apoyamos en ellos, compartimos nuestras vivencias y nos gusta que las compartan con nosotros. Insisto, cada persona, en la medida en la que se sienta más cómoda y con el entorno que ella misma elija.

Estamos hablando de duelo. Una de esas cosas que queremos compartir con nuestro entorno, son los sentimientos que surgen en nosotros cuando hemos vivido una pérdida significativa. Y ésta perfectamente puede deberse a la muerte de nuestro compañero de vida peludo, alado, escamoso, de 4 ó de 2 patas. Pero también por la muerte de los animales de fundaciones protectoras de animales o santuarios donde somos voluntarios. Da igual quién sea el animal cuya muerte haya originado esa pérdida significativa: su duelo nos duele y necesitamos compartirlo.  

Y es así como, tras la muerte de un animal, podemos encontrarnos viviendo un duelo privado de derechos, un duelo que no entiende nadie y que sentimos que tendremos que vivirlo en soledad, bien porque en nuestro entorno:

  • No nos reconozcan que de esa relación que teníamos con ese animal, pudiera haber surgido un vínculo “suficiente” que ocasionara que esa pérdida fuera significativa para nosotros. Ej.: “¡Pero si no llevaba más que una semana en tu casa! Es imposible que le eches de menos”. “¡Pero si era un perro de una fundación/refugio! Ni siquiera era tu perro”.
  • No reconocen la pérdida como tal, porque el ser que muere es privado del derecho a que su muerte duela. Ej.: “Pero cómo vas a estar así por la muerte de una paloma / una iguana / una oveja “ o cualquier otro animal infravalorado por el interlocutor.
  • No nos reconocen a nosotros mismos como personas en duelo. Ej.: “Si solo es un niño/si tu padre ya es muy mayor, no se habrá ni enterado de la muerte del gato”. 
  • No reconocen esa forma de morir como causante de dolor. Ej.: “¡Pero si ha muerto con eutanasia, ya querría yo poder morir así!”.
  • No reconocen la manera en la que expresamos nuestro dolor por su muerte. Ej.: “Pues por cómo lo cuentas, no te ha debido doler mucho” – duelos muy racionales. “Hala, hala, que no es para tanto / para tomárselo así” – duelos muy emocionales.

Algunas de las cosas que podemos hacer para empezar a salir de esa soledad pueden ser:

  • Permítete sentir y expresar sin culpa. Tu dolor es tuyo y es real y normal que sientas dolor cuando ese compañero de vida ya no está.

El vínculo que tenías con tu animal – y el que tienes ahora- no necesita la aprobación de nadie para ser válido. Llora, échale de menos, enfádate, siente el vacío que ha dejado en tu casa / fundación / refugio y en ti. Nada de esto te hace débil ni exagerada/o. Te hace humana/o y amorosa/o.

Puedes escribirle una carta, componerle una canción, pintar su retrato, hacer deporte, crear un álbum con vuestros momentos juntos… El objetivo es poder dedicar unos minutos al día a expresar, al menos contigo misma/o cómo te sientes, porque así conectarás con tu amor por él/ella y esto te permitirá canalizar el dolor.

  • Busca personas que sí entiendan este tipo de duelo por un animal. Aunque tu entorno inmediato no lo comprenda, hay grupos de autoayuda (incluso online, como el de Animal Death Cafe) donde otras personas están viviendo “lo mismo” que tú: la pérdida de ese ser tan maravilloso, de 4 ó 2 patas, que tanto amor les trajo durante el tiempo que compartieron su vida con él.

Compartir tu historia con personas que te entienden, que te respetan y que no te juzgan, puede ayudarte a sentirte comprendida/o y acompañada/o. Y seguro que estas personas también podrán sentirse comprendidas y acompañadas por ti.

A veces basta con una sola voz que te diga “te entiendo” para empezar a sentirte menos sola/o.

  • Habla con un profesional del duelo por un animal. Por supuesto, si sientes que lo necesitas, habla con alguien especializado en el duelo por un compañero de vida animal, es decir, con un profesional que valide tu pérdida, te acompañe a transitarla y honre el vínculo tan especial que tenías con él/ella.

No quiero terminar sin decirte que en Animal Death Cafe sabemos que el entorno, a veces, minimiza el dolor por la pérdida de nuestros animales, pero que también somos gente que te vemos y sabemos lo que estás sintiendo. No estás sola/o, aunque ahora parezca que nadie te entiende. Muchas personas hemos amado profundamente a nuestros animales y sabemos lo difícil que es perderlos.

Te mando un abrazo grande y lleno de comprensión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Accede a nuestros conversatorios y entrevistas exclusivas