Por : Jenny Ramírez Barrera
Enamorarte – Acompañante de Duelo
@enamorarte.jennyrb
enamorarte.jennyrb@gmail.com
La espiritualidad, al igual que la muerte, son temas que de acuerdo a la cultura, las creencias y las experiencias, encierran en muchas ocasiones un tabú. Uno de los aspectos que más nos confronta, luego de tener la vivencia de la muerte de un ser amado, es la espiritualidad, entendiéndose como las creencias religiosas, filosóficas o doctrinales. Las emociones que navegamos en el duelo son demasiado personales y respetables. En algunas ocasiones sentimos enfado con Dios, el Ser Supremo, la fuente, la divinidad, el universo (como desees llamarlo) y llega a nosotros la frase: ¿por qué a mí? y entonces puede presentarse una ruptura en esa relación. En otras ocasiones, esta vivencia nos hace confrontar las creencias que traíamos y seguíamos por tradición o convicción y sucede entonces una apertura que nos hace abandonar algunas creencias e integrar otras. En otros casos, esas creencias, justamente, son las que nos llevan a encontrar consuelo y aceptación de la situación.
Desde mi vivencia por la muerte de mi hijo por suicidio, la espiritualidad, base de la mayoría de religiones, doctrinas o corrientes, me ha permitido entender que somos más que la materia que compone nuestro cuerpo. Es la esencia, la energía, el alma que viaja a través de diferentes planos y que nos permite seguir unidos en espíritu con nuestros seres amados. La espiritualidad me reconfirmó que existe un Dios, no el que tal vez estábamos acostumbrados a ver como el Padre al que debemos temerle. Al contrario, es un Padre que nos ama, nos cobija, nos guía, nos perdona y acoge a quienes trascendieron (es la palabra que he decidido usar en mi narrativa) y a quienes nos quedamos transitando esta experiencia humana.
Mis palabras no pretenden convencer o convertir a nadie. El camino del duelo debemos transitarlo cada uno con todo lo que él trae, pero si decides reconciliarte con Dios, con la vida, con tus creencias, date la oportunidad, no solamente de creer, sino también de actuar de acuerdo a eso que creemos. Abandonar poco a poco nuestro ego, nuestra ira, juzgamientos e integrar el amor, esa fuerza que nos impulsa, que nos permite aceptar lo sucedido, que nos permite continuar y también, por qué no, honrar el paso de nuestros seres amados y de todo lo que ellos nos pudieron entregar en vida y lo que nos siguen entregando en espíritu. Limpiemos nuestra casa y adornemos nuestro corazón, para que sus recuerdos y su amor encuentren un regazo digno de todo su amor.
Para quienes lean este mensaje, deseo que Dios siga acompañando el camino de sanación. Sé que ahora que vienen las festividades, nuestro corazón se arruga un poco – Por mi parte, prefiero hablar de agradecimiento, más que de celebración-. Así pues, los invito a que en estas fechas agradezcamos nuestra vida, nuestra posibilidad de haber tenido a nuestros seres en este camino, haberlos conocido, amado y compartido tantos momentos lindos.
Si algo de lo que leíste aquí resonó en ti, te invito a que quedemos en contacto en mis redes y transformemos juntos el dolor en amor. Te invito a Enamorarte…. Porque quedar en amor, es todo un arte que vale la pena practicar.
Les abrazo
Jenny Ramírez Barrera
Cel: +573112547554
Redes Facebook, Instagram, Tiktok: Enamorarte.jennyrb

4 comentarios en “DESPUÉS DE LA PÉRDIDA: reconciliarse con Dios y agradecer la vida”
Hermosas palabras y descritas muy delicadamente para un corazón en medio del dolor!
Que bonitas palabras amor, pero sobretodo seguir entendiendo que somos más que un cuerpo fisico
Precioso escrito, digno para todos lis q hemos pasado momentos tan sensibles, como la pérdida de un Ser tan cercano, como un Hijo.
Gracias, totales…
Jenny, que profunda reflexión, gracias por tu humildad y generosidad al compartir tu experiencia, como la vives y como llegas a aceptar la trascendencia, como decides llamarla…
Siendo amar el salir de si mismo a dar y servir al otro, amar y ser amado es la guía para ser feliz, y solo en la verdad y en la esperanza del encuentro con nuestros seres amados, para mi en la Casa del Padre Eterno, y para cada uno según su espiritualidad, pero siempre en el amor, y se incluye el amor a sí mismo.
Un abrazo Jenny, genial y agradable escrito, llenito de enseñanza y de paz.
Un abrazo!!