Por Martha Ahumada
Autora del Libro ExpresArte
Arte Terapia en Duelo
marthaahumada5@gmail.com
Expresaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano que “los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. Una reflexión sencilla, pero con un contenido profundo. Toda vida, incluso la animal o vegetal, ¿por qué no?, también tienen su propia historia. Y estas vivencias, definitivamente, dejan huellas indelebles en el corazón de quien las protagoniza.
Mientras más vivimos, más historias tejemos. Así no tengamos sino una existencia, miles de memorias la conforman. De muchas no nos acordamos, sin embargo, influyen en nuestro presente. Historias de amor, de dolor, de miedo, de esperanza, de añoranza… Y al partir de este mundo, es lo que queda de nosotros en los recuerdos de quienes nos aman.
Hace 6 años, aproximadamente, pasaban por mi mente recuerdos de mi infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, agradables y desagradables, pero ninguno tenía como protagonista la muerte. Jamás, entonces, se me hubiera ocurrido que iba a vivir un momento en mi vida que marcaría mi historia completa. No se me ocurrió, porque la muerte era un tema prohibido, me daba pavor y la veía tan lejos, que tal vez creía que no me iba a alcanzar.
Claro que, dentro de mis experiencias diarias, tenía miedo de enfermedades que aquejaban a mis seres queridos. MI hija tenía una “enfermedad huérfana” y tal vez, si yo no pensaba en la muerte, ella viviría por siempre, al menos mientras yo estuviera viva. ¡Qué falacia! Murió mi hija y me encontró su muerte totalmente perdida, no sabía qué hacer, cómo vivir de ahí en adelante y creo que empezó otro relato en mi vida.
En un escenario que yo no entendía, paralizada por el dolor, sueños que se fueron esfumando y proyectos de vida suspendidos en el tiempo, se dio el inicio de una historia que nunca quise protagonizar. Pero que tampoco pude detener.
Y después de todos los ritos correspondientes al velorio y funeral de mi hija, llegaba el momento de enfrentar la soledad en mi vida. Aunque tengo a mi hijo, mi nuera y mis nietos, ellos tenían sus espacios ya organizados y yo no quería ser la inoportuna que llegara a cambiar lo que ya habían construido. Así que decidí volver al nido de Natalia y mío, pero ahora con esa ausencia dolorosa de ella, llena de recuerdos y de las cosas que me había dejado.
Rogué por mi muerte, cuando antes le temía tanto. Ahora me parecía que era la única opción posible, después de haber pedido durante 36 años consecutivos la sanación de mi hija. Tal vez ahora sí, Dios me escucharía.
Mientras tanto, ¿qué iba a hacer? Alguien me sugirió participar en unas charlas en las que oí hablar de la muerte y me sentí identificada con lo que contaban otras personas de cómo se sentían por el fallecimiento de sus seres queridos. Era parecido a lo que a mí me pasaba. Entonces, decidí buscar más charlas y grupos de apoyo. Al escuchar otras historias de dolor, comencé a sentirme acompañada y de pronto, sin duda, agradecida. Mi hija, había sido todo un regalo de Dios. Nunca, a pesar de su enfermedad, terminé un día sin darle gracias a Dios por ella y, a ella, expresarle mi agradecimiento por existir en mi vida.
Haciendo caso a una voz interior, decidí prepararme en el acompañamiento a personas sumidas en el dolor por la pérdida de un ser querido. Fue así como inicié la certificación en “Las 15 TAREAS del DUELO”, que me dio el insumo más humano, claro y fundamental para elaborar mi propio duelo y consolar a otros.
Y en medio de todo este aprendizaje y la misión de escuchar a los duelistas, fui creando ejercicios que facilitaban la expresión de emociones, pero aún más, hallar una conexión con nuestros seres queridos en un plano totalmente espiritual y creativo. Y así se fue gestando un proyecto nunca pensado, pero iluminado por el dolor y el amor. “ExpresARTE en Duelo” significa experiencia. Este libro surge de una historia que creí que había iniciado con la muerte, como todas nuestras historias cuando el dolor nos quiere derrotar, pero, finalmente, cada propuesta lleva a creer posible sanar y encontrar nuevo sentido a la vida.
Desde este proyecto, invito a quienes a él se acerquen, a crear una nueva historia en sus vidas.
