Por: Lic. María del Rosario Ortega Ortega
Lic. En trabajo Social, con especialidad en Socio Terapia Sistémica Tanatóloga – Certificada en la Metodología de las 15 Tareas del Duelo
@rosario.tanatologa(Facebook) / @unaluzparatuduelo(Instagram)
La pérdida no reconocida, es un código que ha impuesto la sociedad. Es sin duda una situación muy traumática para el o la duelista, por presentar características propias muy personales que son criticadas, juzgadas y hasta cierto punto rechazadas, aunado al dolor y sufrimiento por las causas que se derivó este desenlace, sumado quizás a que podría haberse vivido un duelo anticipado con lo que se aumentaría la angustia, la ansiedad y se exacerbarían las emociones.
Entre estas pérdidas se pueden mencionar los duelos perinatales y gestacionales. En ellos se tiene que lidiar, desde el trato de los profesionales de la salud, los familiares que en ocasiones suelen manifestar una actitud imprudente, así como también tomar en cuenta los sistemas de creencias culturales y religiosas. Se puede mencionar con agrado que actualmente ya se está normalizando esta situación, pues se toman en consideración aspectos sobre todo de respeto y de inclusión, al padre a quien se le ignoraba, igualmente a las familias al brindarles un trato digno y humano y, de manera importante, puedo mencionar que en varios hospitales ya se están creando salas y espacios especiales para una mejor atención.
Duelos por parejas no reconocidas que se dan fuera del matrimonio y que en ocasiones han procreado hijos. Este tipo de duelos se encrudecen por la falta de despedidas y la participación en los rituales funerarios, lo que hace aún más difícil el dolor por la pérdida y pudiera, tal vez, prolongar el proceso para lograr un duelo sano.
Los duelos ambiguos o suspendidos por las pérdidas por desaparición. Generalmente la familia no acepta iniciar el proceso de duelo, hasta tener en presencia a su ser querido. En este caso, igualmente, se tienen que sobrellevar los protocolos de la tramitología y el trato de las autoridades competentes, poniendo barreras de comunicación asertiva
Otro de los duelos invisibles es por suicidio en el cual se deja un gran vacío, desconcierto, incredulidad y sobre todo una gran culpa.
La narrativa de lo anterior, mencionando las características de los duelos invisibles, son solo una muestra de lo difícil y complicado en que se pueden tornar los procesos de duelo. Todos, como si fuera una regla en general, son víctimas del trato deshumanizado, el desinterés, la falta de empatía y el no obtener respuestas, hacen que duela aún más.
Para brindar una intervención de acompañamiento eficaz y eficiente en estos procesos, se debe indagar a conciencia e iniciar promoviendo y motivando a que haya una aceptación de la muerte del ser querido, que según las circunstancias, habrá que restructurar sus factores.
El trato y el acompañamiento a la persona, debe ser con mucho amor y respeto, para ganar su confianza y lograr así una adherencia y a su vez el compromiso a la terapia. Generalmente un proceso de duelo no viene solo pues trae consigo algún acompañante. Habrá entonces que irlo descubriendo ya que es probable que exista un duelo no resuelto, un duelo anticipado, puede también presentarse algún tipo de depresión, ansiedad, desesperanza e incertidumbre muy marcada.
En las primeras sesiones también es muy importante realizar algún tipo de ritual de despedida, para lograr un poco de paz y tranquilidad, así como ir atendiendo de manera holística, física e integral para ir retomando una reestructuración e irse adaptando a la nueva realidad.
Les saludo cordialmente y envío un abrazo fraternal.
Contacto:
LTS María del Rosario Ortega Ortega
Whatsapp: +52 44 44 21 76 13
