Por: Lic. Ma de los Angeles Villa Ordaz
Artista Visual, Maestra en Tanatología, duelo y sentido de vida, Formadora de grupos, Duelo Perinatal, Duelo en Niños y Adolescentes por las 15 Tareas del duelo, terapia Gestalt, Mindfulness y educador emocional, TBS, Educación Especial, Psicodrama, Acompañamiento en Tanatología Pediátrica y cuidados paliativos, sobreviviente de CA de mama.
Email: angeles_posadas@hotmail.com
¿Es conducta inquebrantable frente al dolor o presión en la vida emocional?
¿Los hombres reaccionan diferente al dolor de la pérdida que las mujeres?
¿Por qué?
Aparecen las máscaras sociales, culturales, familiares y laborales, llegando a convertirse en un tremendo psicodrama (*1).
Apreciables todos: Estando bajo una atmósfera cálida y con un delicioso aroma a café(*2), les quiero compartir una experiencia que en lo personal me ayudó a dejar ir el ideal de «los buenos progenitores”. Agradecida estoy, porque soy consciente que cada paciente que acompaño se transforma en un maestro de vida; pero vayamos al corazón de este artículo: Duelo Masculino. Cuando el silencio se convierte en aislamiento, el efecto ya no es protector, sino empobrecedor. Deja de ser una pausa y se transforma en un muro. En este punto, el paciente no calla por falta de palabras, sino porque no espera ser escuchado.
Durante la infancia se construyen los cimientos sobre los que se consolida la personalidad e interiorizamos los “códigos” o programaciones con los que, más tarde, construimos nuestra vida. En esa etapa, los cuidadores son pieza clave y la mayor influencia en la formación de nuestro carácter. Es decir, que toda criaturita depende de sus cuidadores; es comprensible que sea capaz de adaptarse a situaciones inimaginables, negando incluso su propio sufrimiento.
La conducta frente al dolor: a las niñas se les permite expresarlo y ser claras y a los niños, a suprimirlo. ¿ Por qué?. Las emociones, desde el punto de vista social, pudieran reflejar “debilidad». Claramente podemos ver los tremendos constructos sociales, dogmas culturales y religiosos, hasta cierto punto difíciles de comprender, en los cuales aparecen expresiones tales como: “los hombres no lloran”, “pareces niñita”, “aguántate, madura” y tantas más que no ayudan, sino que destruyen; éstas son manejadas en algunas familias con mucho hermetismo.
Habiendo explicado esto, les comento que Valentín, de 66 años, llegó a mi consultorio, no por él mismo, sino por su hija Clarita, quien solicitó la entrevista para acompañamiento tanatológico de su papá. Desde el primer momento que entraron, pude observar en Valentín la dureza facial y una mirada evitativa, así como un ligero enrojecimiento de sus mejillas. Su hija mencionó que su mamá trascendió 2 años atrás y la salud de su papá iba decayendo. Con lágrimas en los ojos me dijo: “él no llora y prácticamente no habla con nadie, se aísla en su habitación por horas y se molesta cuando ella tocaba el tema de la pérdida”. En ese preciso momento, pude ver con claridad la presencia de las Tareas del Duelo, así como su Nivel de Sentir y Comprender; herramientas tan importantes, porque no sólo estructuran el acompañamiento tanatológico, sino que se convierten en una guía asertiva, efectiva y activa, adaptándolas al proceso del duelista.
Algunos puntos importantes: poner especial énfasis en la observación del contexto en la experiencia de vida, con el fin de cubrir todas las posibles señales para la asistencia a la comunicación no verbal, incluyendo cambios en las peculiaridades del tono de la piel, el lenguaje corporal, la expresión facial y la respiración. Asimismo, la tolerancia al estrés para la evaluación de la estabilidad al momento de la entrevista. Estuve muy atenta a las posibles señales de riesgo, como la ideación suicida. Esto suena muy fuerte, pero entiendo que un duelo en los hombres y bajo constructos sociales, es muy intenso, al menos en mi experiencia profesional.
Las sesiones se extendieron un poco más de 9 meses. Podría decirse que fue toda una gestación, un renacimiento, ayudándolo a reestructurar las viejas programaciones por nuevos aprendizajes, aceptando que el amor es libertad y es expresar, es sentir, es compartir el dolor; que el tener una buena plática honesta con su hija, no es símbolo de debilidad o de fracaso. Es todo lo contrario: es fortaleza, es valentía, es aceptar que las lágrimas no son exclusivas del duelo femenino, sino que son un regalo divino y se transforman en un bálsamo para el alma.
En el transcurso del acompañamiento, se fueron depurando ideas y falsos recuerdos (biodescodificación)(*3), con la ayuda del mindfulness y de hermosos ejercicios gestálticos, ayudando a sanar sus heridas de la infancia, donde él reaprendió a confrontar el dolor para fortalecer su resiliencia y así, poco a poco, encontrar un nuevo sentido de vida; una catarsis, sin programaciones ancestrales, donde el que calla y aguanta, gana, o el que trabaja sin descanso para no dejar tiempo para vivir el duelo o desarrollar ansiedad o mal carácter; o hacer creer a la familia que es indolente, que no le importa, que si expresa, dejará de ser líder o el ejemplo del padre fuerte que sustenta la economía. El que no se quiebra, el que guarda todo, como en una olla de presión, que de tanto acumular, de repente explota y por consecuencia, inicia la somatización de las emociones por un estrés intenso (síndrome del corazón roto)(*4).
En resumen, regresar al origen, a la paz y seguridad del vientre materno, trabajando el imaginario y dejarse “fluir”(*5), especialmente en este caso, en donde las tareas del duelo se convierten en poderosas llaves para ir abriendo candados y poder aprender a reparar viejas heridas, así como una hermosa lluvia fresca de abril, donde cada gotita de amor se va transformando en sabiduría, en autocuidado y casi, sin darse cuenta, mis queridos lectores, Valentín fue avanzando en su proceso, con un acompañamiento amoroso y compasivo.
En las últimas sesiones, Valentín expresaba sus deseos de compartir su experiencia, para poder ayudar a otros hermanos varones que viven alguna situación parecida. Pensé: ¡qué maravilla!. Les comento que, en ese momento, me sorprendió ver un brillo en sus ojos. Eso, mis apreciables lectores, tiene un nombre y se llama GRATITUD.
En conclusión: Somos seres sociales, formamos vínculos, familias, comunidades, pero también somos seres que sentimos y tenemos todo el derecho a expresar el dolor, el amor, a comunicarlo para desarrollar afrontamiento y resiliencia, a llevar un duelo sanador y transformador; a exteriorizar las emociones, a darnos permiso de sanar y reclamar, de negociar, gritar y de sentir enojo: esto es lo que nos hace seres únicos. Y verdaderamente, es un acto de gran valentía, el darnos cuenta de que podemos aprender a reconocer las emociones en el aquí y el ahora y poder ir soltando los fantasmas del pasado; esto, sin más, te llena de paz y aceptación, dejando atrás al duelista y dando bienvenida al maestro.
Estoy segura de que este caso dejará una semillita de sanación en cada almita que lo necesite. Les envío un fuerte abrazo, grande y apretado desde mi corazón mexicano.
Los dejo con un pensamiento hermoso de la mexicana Ana María Rabatte y Cervi, (julio 31 1933-22 de febrero 2010).
“En vida, hermano, en vida.
Si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho, díselo hoy, es muy bueno… en vida, hermano, en vida.
Si deseas dar una flor, no esperes a que se muera, mándala hoy con amor…en vida, hermano, en vida.
Si deseas decir: “Te quiero “a la gente de tu casa, al amigo cerca o lejos…en vida, hermano, en vida.
Tú serás muy, muy, feliz, si aprendes a hacer felices, a todos los que conozcas… en vida, hermano, en vida.
Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones… en vida, hermano, en vida”.
(*1) Psicodrama: creado por Jacob Levy Moreno. Método de psicoterapia grupal o individual que utiliza la dramatización, la acción corporal y la puesta en escena para explorar y sanar conflictos emocionales.
(*2) Café Juan Valdez, Colombia.
(*3) Biodescodificación: Emociones y biología, encontrar el significado tras síntomas y sentimientos.
(*4) Síndrome del corazón roto o cardiopatía de Takotsubo: Es una disfunción cardíaca temporal y reversible, a menudo provocada por estrés físico emocional extremo como el duelo o una fuerte discusión.
(*5) El estado de Flow (fluidez), acuñado por Mihály Csikszentmihályi: Estado mental de inmersión total, alta concentración y disfrute profundo en una actividad, donde el tiempo parece detenerse y la autoconciencia desaparece. Ocurre cuando hay un equilibrio perfecto.

1 comentario en “DUELO MASCULINO, DUELO EN SILENCIO”
Muy buen artículo, muy interesante, muy realista al tiempo actual.