Lic. María del Rosario Ortega Ortega
Trabajadora Social, Certificada en Las 15 Tareas del Duelo, SocioTerapeuta, Tanatóloga
Consultoría en Trabajo Social y acompañamiento Tanatológico
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Reconozco que desde nuestra existencia, la preocupación por tener un proyecto de vida a corto, mediano y largo plazo, no es una inquietud relevante para todos o casi todos.
A lo largo de la existencia del ser humano, siempre vivimos por vivir. De hecho, en su mayoría, hasta los hijos no son planeados. Otra decisión difícil es la de definir la profesión u oficio que se va a estudiar. A veces las carreras se cursan sin tener la debida vocación, encaminadas solo al propósito del beneficio económico. En la actualidad, es menor el interés por cursar una carrera, considerando que la intención es casi nula. Los tiempos han cambiado drásticamente, ya que los padres hacen un gran esfuerzo ante la negativa de los hijos a querer estudiar mínimamente el nivel medio. A lo que me refiero con todo lo anterior, es que era de considerarse obtener una profesión como el único proyecto de vida al que se podía aspirar y culminarla. Esto detona, cuando sufrimos una pérdida cualquiera y no tenemos los recursos internos para poder afrontarla y poder las tomar las decisiones acertadas de cómo organizar nuestra vida y así ver la necesidad de reorganizarnos y reestructurarnos, por llevar nuestra existencia sin una debida planeación y sentido de vida.
Actualmente se habla de una moda de que debiéramos tener o reencontrar un sentido de vida, pero pareciera no importar, pues se oyen expresiones como: “qué sentido tiene la vida” o “cuál es el sentido de la existencia humana”. Hace poco, un joven preguntaba en la red: “para qué nacemos, si todos vamos a morir” y no quería ninguna explicación filosófica ni religiosa, ni científica. Tal vez, en este contexto, puede caber el misterio de la vida, en donde el hombre, durante toda su existencia hasta su muerte, vive sin tranquilidad interrogándose sobre el sentido de vida: ¿Para qué vivir?, ¿vale la pena vivir?, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, ¿qué me depara la vida? y ¿es la muerte el punto final?
Si pudiéramos primero saber dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, podríamos juzgarnos mejor, saber qué hacer y cómo hacerlo y en qué realidad concreta y determinada debe fundarse la actividad humana, para encontrar un auténtico sentido de vida.
En lo que he podido observar y conocer, es que en cierto grupo de jóvenes que probablemente podrían pertenecer a la generación millennial, de cierta manera tienen un grado de estudio o alguna profesión y que desempeñan alguna actividad productiva, sus propósitos no son establecer ni basarse en un sentido de vida, ya que éste no puede ser estático. Lo adquieren, lo poseen y lo cambian y no tienen expectativas de asumirlo como tal. Son más bien metas a corto y mediano plazo. Les basta seguir sus instintos para asegurar su supervivencia y el desarrollo es dinámico. Configuran su vida ajustando las exigencias de su realidad a lo que están llamados a ser. Cumplen fijarse una meta: un viaje, un vehículo, una propiedad, una celebración y si no la obtienen, hay frustración y lo intentan de nuevo con otras oportunidades
Según algunos estudiosos, buscan que el ser humano se valore y se permita conocer que en su vida, en general, las acciones tengan un sentido positivo para su existencia y para su entorno, pero en realidad no se someten a obtenerlo.
Basar la propia vida en ciertas suposiciones y que luego estas se derrumben, es una experiencia devastadora, que puede ayudar al hombre a despertar el sentimiento de que tiene la responsabilidad de vivir, por muy adversas que sean las circunstancias y el panorama muy incierto.
El filósofo Horace Kallen escribió a los 75 años: “Hay personas cuya vida está marcada por el miedo a la muerte y otras que son capaces de experimentar la satisfacción de vivir. Las primeras viven muriendo y las últimas mueren viviendo”.
La vida tiene cosas muy hermosas e impresionantes. Todo lo que nos da el Universo es incontable, solo que no lo vemos cuando estamos bien … pero no comprendemos que también la vida es sufrir, sobrevivir y morir. Siempre vamos a tener muertes cercanas y pérdidas importantes. La vida tiene un objeto y nadie puede decirle a otro en qué consiste ese objeto. Cada uno debe hallarlo por sí mismo, aceptarlo y tomarlo con responsabilidad. Quien tenga un don para vivir, encontrará casi siempre el sentido de vida y deberá encontrar la respuesta a ¿el cómo y para qué?
Es el momento de ser felices, de comprender que es más importante disfrutar del presente que angustiarse por el futuro; hay que festejar la vida y buscar cómo hacerla más plena El sentido de vida está íntimamente unido y cargado de esperanza. Ninguna obra humana, ni siquiera la más pequeña, se emprende sin esperanza.
El mensaje es que tú vales mucho y tienes muchas cualidades, habilidades, fortalezas y belleza interna y externa. No permitas que nada ni nadie interfiera en tu vida. El pasado difícilmente se recupera y, si te hizo daño, déjalo allá en el tiempo y en el lugar donde te hirieron y te lastimaron. Aquí en el presente y ahora, el futuro también es incierto y llegar a él no es solo así con las manos vacías, sin un rumbo y metas que nos motiven a lograrlas. Somos tan grandes, tenemos un todo, cerebro y cuerpo con los que podemos hacer cosas maravillosas. Busca, encuentra tu sentido de vida, de seguro, tal vez ya lo sabes; despréndete de la atadura que no te permite visualizarte; empéñate en el objetivo y lógralo.
Por otro lado, sé que tal vez se pierda el sentido de vida cuando muere un ser querido. Comer sin tener hambre, acostarte sin sueño, levantarte sin querer hacerlo, reír por compromiso. Cumples por responsabilidad con tus tareas diarias y así un sinfín de actividades. ¿Y el cuerpo? Como dormido, aletargado, sin poder responder. Pero ayúdale, poco a poco irás retomando todo. NO estarás olvidando a quien ya no está. Aprende a llevarlo en tu corazón eternamente; así mismo, esa pérdida tan significativa, lograrás superarla y aprender a vivir con esa ausencia.
Pero siempre recuerda que en el transcurso de nuestra existencia tendremos pérdidas irreparables. Una pérdida es algo que se tuvo y dolió. Así que lo más conveniente es que, si algo te resuena de este artículo, busca apoyo en LAS 15 TAREAS DEL DUELO. Allí encontrarás ayuda y asistencia especializada por profesionistas con una gran experiencia y, sobre todo, con el firme propósito de apoyarte eficiente y eficazmente.
El sentido de vida no debe ni puede perderse por la muerte de un ser querido o pérdida de algo significativo. Este suceso NO debe coartar tus aspiraciones, anhelos, sueños, metas y tu propósito. Es difícil, pero no imposible……. TU PUEDES.
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