Por Lina Domínguez
Psicóloga/Coach Ontológica y acompañamiento del duelo.
https://linadominguez.com/
El final de una relación es un lugar al que no queremos ni pensamos que vamos a llegar, pero sucede. Puede darse por decisión propia, por acuerdo mutuo o por decisión de la otra persona. Independientemente de cómo ocurra, genera mucho dolor.
Al perder a una pareja que ha sido significativa en nuestra vida, también perdemos parte de quienes hemos sido en ella. Se pierde un futuro imaginado, anhelos, sueños y una parte de nuestra identidad. Reconocer quiénes somos sin esa persona, no es tarea sencilla. Por eso, quiero proponerte cómo aprender a poner límites sanos con los demás y con nosotros mismos, para defender nuestra dignidad y el respeto propio.
¿Qué son los límites?
Son reglas, términos o pautas personales que establecemos con nosotros mismos y los demás, para reconocer con qué nos sentimos cómodos y qué está bien o mal para nosotros. Tener límites saludables requiere que te conozcas mejor: tus preferencias, deseos y factores decisivos, y ser capaz de comunicarlos cuando los elijas, sin justificarlos.
Los límites no son para mantener a la gente afuera. Son para mantenerte segura(o), sana(o) y protegida(o) por dentro de tu círculo íntimo. Son internos y están basados en valores personales.
Al principio, al establecerlos, pueden generar temor, incluso pensamientos de que no vamos a poder seguir adelante. Hay mucha inseguridad en cada paso que damos.
Tras la ruptura, debemos volver a reconocer nuestros propios gustos, lo que deseamos seguir siendo y afirmar que somos suficientes sin esa persona. Allí es donde los límites protegen la nueva identidad y nos permiten vivir de forma más digna, libre y saludable.
Algunos lugares comunes dónde poner límites:
Límites con el contacto con la expareja y su forma (sobre todo cuando hay hijos).
Saber decir “no” a roles que ya no quieres tener.
Límites con personas que no respeten tu ritmo o que hagan comentarios desatinados que lastiman y no ayudan en tu duelo.
Límites con personas que te presionan para “seguir adelante” o te dicen en todo momento qué hacer o no hacer.
Las rupturas también nos ayudan a poner nuevos límites y así, transformar las futuras relaciones. El duelo nos enseña a identificar banderas rojas tempranas, priorizando el respeto esperado de los otros y tu propio autorrespeto que los límites permiten.
El duelo por ruptura, no es solo una pérdida; es una gran escuela para forjar nuevos límites que protejan nuestro valor intrínseco como seres humanos.
Y hoy te propongo reflexionar y contestar esta pregunta, incluso si no estás en un duelo por este motivo:
¿Cuál es el límite que necesito comenzar a honrar en mi vida?
Un abrazo grande,
Lina T, Domínguez G
